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miércoles, 10 de febrero de 2021

Teoría del apego

 


Consejos para crear un apego seguro con nuestros hijos


Video explicativo de la revista "HacerFamilia"


1.  1. Transmitirles protección y seguridad: la característica que mejor nos define como especie en el momento de nacimiento es la inmadurez. Somos el animal que nace más inmaduro y el que más tiempo necesita para valerse por sí mismo. Por esa razón resulta imprescindible que, ante la inmadurez del recién nacido, haya, al menos, una persona que se encargue de darle protección, seguridad y cariño. Esta figura generalmente suele ser la madre, aunque puede ser cualquier persona. Este proceso, como bien sabéis, dura bastantes años.

 

2 2. Fomentar la autonomía: a las pocas semanas de haber nacido, el ser humano ya muestra una emoción básica y que nos conduce hacia el aprendizaje: la curiosidad. Tan importante para el pequeñín es sentirse protegido y querido como permitirle que sea curioso y fomentar su autonomía. Al principio mostrará su curiosidad con la mirada para meses más tarde comenzar a voltearse, reptar, gatear, andar, etc. Todo lo que está su alrededor le llama la atención, puesto que nunca lo ha visto, tocado o explorado.

 

3. 3. Explicarles aquellos sucesos que no entiendan: “mamá, ¿por qué esos niños se están peleando?” o “profe, estoy muy nervioso por el examen de mañana”. ¿Os suenan estas frases? Los niños son muy curiosos como veíamos antes y una de las funciones que tenemos que cubrir tanto familiares como maestros es darles respuestas a sus preguntas. Debemos tener en cuenta la edad y la situación del niño para adaptar nuestra respuesta.

 

 4. Ser vistos: cuando nuestros hijos o alumnos nos dicen “mamá, mira lo que tengo” o “profe, mira lo que estoy haciendo” quieren llamar nuestra atención y quieren que les observemos. Piden a la figura de autoridad o de apego que le observen y que le den un feedback sobre cómo lo están haciendo. Es fundamental que nuestros hijos sean vistos y que les dediquemos suficiente tiempo de calidad.

 

   5. Ponerles límites de forma sensible: el establecimiento de límites en los niños es un  aspecto fundamental en cualquier familia. Cuando decimos “no” a nuestros hijos o alumnos y les damos una explicación coherente y sensible, les estamos diciendo implícitamente “no te dejo hacer esto o aquello porque te quiero”. Aunque nos cueste negarles algo, es imprescindible el establecimiento de límites para su correcto desarrollo y autoestima.


    6. Sintonizar emocionalmente con ellos: ¿recordáis cómo eran las antiguas radios? Teníamos que ser muy precisos en el dial de la emisora que buscábamos para poder escucharla bien. Pues lo mismo para con las emociones de nuestros hijos. Debemos identificar bien y de forma precisa lo que necesitan o la emoción que están experimentando. La empatía es una herramienta muy útil en estas situaciones.

    7. Debemos actuar de manera responsiva: Una vez que hemos sintonizado con las emociones de los más pequeños, ya estamos en disposición de entenderles y ayudarles a recuperar la calma poco a poco. Una vez identificada la emoción en cuestión, ya podemos cubrir sus necesidades. Por ejemplo, si nuestro hijo tiene miedo a un perro que le ladra en la calle, una vez que hemos sintonizado con su miedo, seremos capaces de actuar de manera responsiva, es decir, dar respuesta a lo que ellos precisan en ese momento.

    8. Respetar y permitir la expresión de sus emociones: por todo ello, es imprescindible que seamos respetuosos con las emociones que están experimentando nuestros hijos y que permitamos la expresión de las mismas. Cualquier emoción que sientan nuestros hijos es legítima, pero no toda conducta asociada debe ser permitida o aceptada. Por ejemplo, es comprensible y legítimo que nuestro alumno esté enfadado por haber perdido su balón en el patio, pero eso no le da derecho a empujar a sus compañeros de clase. Por lo tanto, la emoción siempre ha de ser permitida y legitimada, pero la conducta asociada no siempre es adecuado.

    9. Mostrarnos disponibles: para que los padres, las madres y los educadores en general puedan llevar a cabo estas funciones, deben mostrarse presentes y disponibles. Es importante mostrar una actitud positiva y respetuosa con el menor, entendiendo que el proceso de aprendizaje es una carrera de fondo que requiere de mucha paciencia y perseverancia.

    10. Seamos predecibles y coherentes: ¿conoces a alguna persona que tiene una manera de relacionarse contigo muy cambiante? No sabemos de qué depende, pero estas personas a veces se muestran maleducadas y frías, y en otras ocasiones, se nos acercan de forma agradable, comunicativa y empática. ¿Verdad que te deja una sensación de impredecibilidad? Pues esto es lo que queremos evitar como figuras de apego de nuestros hijos. La anticipación, el mostrarnos predecibles y coherentes les ayudará mucho. Por ejemplo, en el apego ansioso-ambivalente, un tipo de apego inseguro, una de las características más sobresalientes de estos padres es que son muy ambivalentes, es decir, responden a sus hijos de manera irregular en función de muchas variables que se escapan al control de los niños.

    11. Empoderamiento: es muy importante para la autoestima de nuestros pequeños (y no tan pequeños) que confiemos en que lo van a hacer bien en diferentes ámbitos (escolar, familiar, social, comportamiento, etc). En esto consiste empoderar, en creer y en confiar en nuestros hijos y alumnos. Las investigaciones llegan a la conclusión de que el factor que mejor predice la calidad de vida de nuestros hijos es la autoestima, así que animaos a fomentarla en ellos.

    12. Mirada incondicional: el resumen de todos los puntos que hemos descrito es lo que conocemos como mirada incondicional. Queremos a nuestros hijos por el simple hecho de que son nuestros hijos. No hay ningún condicionante que haga subir o bajar nuestro cariño o amor hacia ellos. No queremos más a nuestros hijos por el hecho de que saquen mejores notas ni les queremos menos por el hecho de haberla liado en una fiesta. En este punto, debemos aprender de los animales que muchos de nosotros tenemos en casa. Su mirada es incondicional.

 

Extraído de: Rafael Guerrero. De mamas & de papas. El País 2018.

martes, 9 de febrero de 2021

Comunicación asertiva

 CÓMO HABLAR PARA QUE TUS HIJOS TE ESCUCHEN, Y CÓMO ESCUCHAR PARA QUE TUS HIJOS TE HABLEN


    Un tema frecuente en muchas reuniones con las familias, es que los niños apenas cuentan cosas del cole al llegar a casa, y se muestran reacios a hablar de conflictos, sentimientos, juegos, intereses...

    Existen algunos "trucos" que nos ayudan a comunicarnos mejor. Cualquiera de nosotros ante un interrogatorio del tipo ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho hoy...? nos sentimos algo abrumados y se nos quitan las ganas de hablar, por lo que damos respuestas breves y poco concisas "Bien, bueno, cosas..."

    Hace mucho tiempo conocí de este libro muy útil para los padres, y en general para quien quiera mejorar su asertividad. Lo he recomendado en innumerables ocasiones y siempre ha sido de agrado e interés para familias y profes, por lo que lo incluí en una Escuela de padres y os comparto ahora un pequeño video en el que resumo los aspectos esenciales. Echad un vistazo, y en la diapositiva que veáis que os interesa....II Stop!



lunes, 1 de febrero de 2021

Alta sensibilidad

 Niñ@s con alta sensibilidad





Nos relacionamos en nuestro entorno con personas altamente capaces de sentir, de aprender, de crear, de transmitir, de relacionar, de compartir, de disfrutar…pero también de todo lo contrario (sufrir, abstraerse, enojarse, preocuparse…)

De las personas con alta sensibilidad aprendí qué significaba la palabra “intensidad”, y me enseñaron la importancia de reconocerla e identificarla para comprender y poder gestionar las emociones propias y ajenas.

            La intensidad determina las características de todas las personas, nuestra motivación y emoción por las cosas, es el motor que nos empuja a decidir en las encrucijadas que vamos encontrando. 

    Con el objetivo de detectar a l@s niñ@s de alta sensibilidad, os dejo unos apuntes sobre sus características y consejos para ayudarles en su crecimiento escolar y personal.


Características
        -En ocasiones afrontan su desmedida empatía con las personas más desafortunadas como un sentimiento de injusticia.
       -Pueden llegar a reaccionar de forma desmesurada ante situaciones que consideramos habituales, pequeños desaires, comentarios que creen inadecuados. En estos casos pueden aparecer la ira, la tristeza e, incluso, ansiedad.
       -Son niños a los que les afectan mucho las críticas y los castigos.
       -Tienen los sentimientos de tristeza y alegría muy desarrollados por lo que podemos encontrar que se sienten desolados, y no sepamos cómo consolarlos, o que se encuentren en un estado de euforia.
       -Aunque se trate de niños extrovertidos disfrutarán de momentos de soledad, en los que quieren estar a solas con “sus cosas”.
       -Procesan la información de un modo mucho más profundo que el resto de niños y niñas.
-Pueden verse afectados de un modo mucho mayor que los otros niños con cambios repentinos, como pueden ser las sorpresas.
-Quizás tengan comportamientos propios de personas más adultas, como por ejemplo en el uso del vocabulario o en el interés por determinadas lecturas.
        -Suelen preferir estar en espacios abiertos, y sobre todo, estar en espacios ligados o relacionados con la naturaleza y los animales.
        -No les va a gustar verse obligados a realizar diferentes tareas sin un razonamiento lógico.
        -Es posible que, en edades tempranas y al no saber determinar que les sucede, utilicen las rabietas ante saturaciones debidas a una sobre excitación (estar en lugares con mucha gente o verse obligados a jugar a algo que les asusta).
        - Es posible que al llegar a un grupo nuevo de niños y niñas no sean los primeros en acercarse y primero observen de un modo muy profundo todo lo que hay en esa escena. Esto no es negativo, sencillamente ven más allá y desean observarlo.
 
Consejos para tratar con niñas y niños PAS
1- Los niños altamente sensibles serán mucho más felices y estables si se da una rutina en sus vidas. Que sepan de manera predeterminada que va a ir sucediendo para que no sea algo que les vaya sorprendiendo de manera constante y contribuya a su saturación. Una buena organización de horarios y actividades será de gran ayuda con ellos/ellas.
2- Recuérdales que les quieres y valoras todo lo que hacen. No lo des por supuesto. La confianza que creas en los niños será la que luego lleven en su mochila hacia el viaje al mundo adulto, así que es responsabilidad tuya que vaya bien llena de seguridad y mor.
3- No los compares con sus compañeros o compañeras. Edúcale en la diversidad y en lo diferente. Valora en todo momento las cosas o personas que no siguen la norma establecida.
4-Si algo va a cambiar en vuestra vida, avísale con el suficiente tiempo para que pueda comprenderlo e ir adaptándose al cambio.
5-Cultiva mucho las conversaciones con los/las niñas PAS. Es muy importante que no se encuentren solos o solas y con ello incomprendidos. Pueden inventarte métodos para que pueda explicarte cómo se siente o qué le sucede. Y recuerda; nunca hay nada “poco importante” que le suceda a un niño.
6-Anímale a desarrollar sus habilidades vinculadas al arte, la música, las artes escénicas, el baile… Todo aquello en lo que pueda poner en valor sus emociones y su forma distinta de ver el mundo. Aquello en lo que veas y compruebes que es realmente feliz.
7.- En ocasiones los niños con alta sensibilidad pueden llegar a frustrarse porque no saben cómo canalizar sus emociones. Ayúdale a conocer y controlar sus emociones. Las técnicas de respiración, relajación y mindfulness pueden contribuir a que aprendan a encauzarlas.
8-Los niños con alta sensibilidad necesitan que les prestemos una atención especial. Por eso, demandan más atención cuando tienen un problema. No tengas prisa, escucha lo que tiene que decirte.
9-Poner nombre a los sentimientos es necesario para que los niños conozcan qué es lo que les pasa. Haz que exprese el motivo que le ha llevado a sentirse triste o enfadado para intentar descubrir lo que ha motivado sus sentimientos. Realiza esta tarea sin prisa, dando el tiempo que el niño necesita para trasladar a palabras aquello que siente.
10-La empatía es fundamental para abordar el trabajo con los niños con alta sensibilidad. Tenemos que intentar ponernos en su lugar y, en ningún caso, ridiculizar las reacciones como la ira o el llanto. Tenemos que dejar que el niño se tome el tiempo que necesite para calmarse y, una vez que lo haya conseguido, intentar explorar la causa de su dolor.