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lunes, 1 de febrero de 2021

Alta sensibilidad

 Niñ@s con alta sensibilidad





Nos relacionamos en nuestro entorno con personas altamente capaces de sentir, de aprender, de crear, de transmitir, de relacionar, de compartir, de disfrutar…pero también de todo lo contrario (sufrir, abstraerse, enojarse, preocuparse…)

De las personas con alta sensibilidad aprendí qué significaba la palabra “intensidad”, y me enseñaron la importancia de reconocerla e identificarla para comprender y poder gestionar las emociones propias y ajenas.

            La intensidad determina las características de todas las personas, nuestra motivación y emoción por las cosas, es el motor que nos empuja a decidir en las encrucijadas que vamos encontrando. 

    Con el objetivo de detectar a l@s niñ@s de alta sensibilidad, os dejo unos apuntes sobre sus características y consejos para ayudarles en su crecimiento escolar y personal.


Características
        -En ocasiones afrontan su desmedida empatía con las personas más desafortunadas como un sentimiento de injusticia.
       -Pueden llegar a reaccionar de forma desmesurada ante situaciones que consideramos habituales, pequeños desaires, comentarios que creen inadecuados. En estos casos pueden aparecer la ira, la tristeza e, incluso, ansiedad.
       -Son niños a los que les afectan mucho las críticas y los castigos.
       -Tienen los sentimientos de tristeza y alegría muy desarrollados por lo que podemos encontrar que se sienten desolados, y no sepamos cómo consolarlos, o que se encuentren en un estado de euforia.
       -Aunque se trate de niños extrovertidos disfrutarán de momentos de soledad, en los que quieren estar a solas con “sus cosas”.
       -Procesan la información de un modo mucho más profundo que el resto de niños y niñas.
-Pueden verse afectados de un modo mucho mayor que los otros niños con cambios repentinos, como pueden ser las sorpresas.
-Quizás tengan comportamientos propios de personas más adultas, como por ejemplo en el uso del vocabulario o en el interés por determinadas lecturas.
        -Suelen preferir estar en espacios abiertos, y sobre todo, estar en espacios ligados o relacionados con la naturaleza y los animales.
        -No les va a gustar verse obligados a realizar diferentes tareas sin un razonamiento lógico.
        -Es posible que, en edades tempranas y al no saber determinar que les sucede, utilicen las rabietas ante saturaciones debidas a una sobre excitación (estar en lugares con mucha gente o verse obligados a jugar a algo que les asusta).
        - Es posible que al llegar a un grupo nuevo de niños y niñas no sean los primeros en acercarse y primero observen de un modo muy profundo todo lo que hay en esa escena. Esto no es negativo, sencillamente ven más allá y desean observarlo.
 
Consejos para tratar con niñas y niños PAS
1- Los niños altamente sensibles serán mucho más felices y estables si se da una rutina en sus vidas. Que sepan de manera predeterminada que va a ir sucediendo para que no sea algo que les vaya sorprendiendo de manera constante y contribuya a su saturación. Una buena organización de horarios y actividades será de gran ayuda con ellos/ellas.
2- Recuérdales que les quieres y valoras todo lo que hacen. No lo des por supuesto. La confianza que creas en los niños será la que luego lleven en su mochila hacia el viaje al mundo adulto, así que es responsabilidad tuya que vaya bien llena de seguridad y mor.
3- No los compares con sus compañeros o compañeras. Edúcale en la diversidad y en lo diferente. Valora en todo momento las cosas o personas que no siguen la norma establecida.
4-Si algo va a cambiar en vuestra vida, avísale con el suficiente tiempo para que pueda comprenderlo e ir adaptándose al cambio.
5-Cultiva mucho las conversaciones con los/las niñas PAS. Es muy importante que no se encuentren solos o solas y con ello incomprendidos. Pueden inventarte métodos para que pueda explicarte cómo se siente o qué le sucede. Y recuerda; nunca hay nada “poco importante” que le suceda a un niño.
6-Anímale a desarrollar sus habilidades vinculadas al arte, la música, las artes escénicas, el baile… Todo aquello en lo que pueda poner en valor sus emociones y su forma distinta de ver el mundo. Aquello en lo que veas y compruebes que es realmente feliz.
7.- En ocasiones los niños con alta sensibilidad pueden llegar a frustrarse porque no saben cómo canalizar sus emociones. Ayúdale a conocer y controlar sus emociones. Las técnicas de respiración, relajación y mindfulness pueden contribuir a que aprendan a encauzarlas.
8-Los niños con alta sensibilidad necesitan que les prestemos una atención especial. Por eso, demandan más atención cuando tienen un problema. No tengas prisa, escucha lo que tiene que decirte.
9-Poner nombre a los sentimientos es necesario para que los niños conozcan qué es lo que les pasa. Haz que exprese el motivo que le ha llevado a sentirse triste o enfadado para intentar descubrir lo que ha motivado sus sentimientos. Realiza esta tarea sin prisa, dando el tiempo que el niño necesita para trasladar a palabras aquello que siente.
10-La empatía es fundamental para abordar el trabajo con los niños con alta sensibilidad. Tenemos que intentar ponernos en su lugar y, en ningún caso, ridiculizar las reacciones como la ira o el llanto. Tenemos que dejar que el niño se tome el tiempo que necesite para calmarse y, una vez que lo haya conseguido, intentar explorar la causa de su dolor.
 




 

lunes, 11 de enero de 2021

Miedos evolutivos


 ¿Por qué tenemos miedo?

 El miedo está presente en todos nosotros,  y nos acompaña siempre. Es necesario para evitar peligros, para mantener nuestra integridad física. El miedo no es un problema, a no ser que se convierta en el problema.

            Los miedos también se aprenden. Los padres con tendencia a ser miedosos educan hijos como ellos, en mayor proporción que el resto de progenitores.

            Hay un tipo de miedos que se adquieren por las experiencias vividas. El miedo de los niños va cambiando a medida que se crece.


           Hay un tipo de miedos que se adquieren por las experiencias vividas. Por ejemplo: miedo a no poder respirar, si se ha tenido un ataque de asma.
            El miedo a dormir solo puede estar relacionado con otros miedos. Si tu hijo sufre pesadillas, acércate a calmarle y reconfórtale hasta que se tranquilice; nunca lo hagas nervioso o enfadado.
            En la etapa escolar, de  6 a 11 años, pueden presentar miedo al daño físico, los accidentes, las heridas, a la sangre, a las inyecciones. Miedo al fracaso escolar, a la crítica, a un compañero, a la separación de los padres.

 "Si no te vas a la cama, vendrá el coco y te llevará". En ocasiones, sin pretenderlo, somos los padres quienes generamos los miedos en nuestros hijos.

Los miedos crecen con los niños. ¿De qué tienen miedo los niños según la edad que tengan?

Hay edades en las que, evolutivamente habland,o es normal tener miedo. Los niños a los dos, cuatro o incluso los seis años pasan por una etapa de miedos. Muchas veces, por ejemplo, es muy común el miedo a la oscuridad. Los padres tienen que saber que es algo normal y que muchas veces lo podemos arreglar poniéndoles una lucecita en su habitación, que proyecte una luz indirecta. Lo que no podemos hacer es reforzar ese miedo.


¿Cuáles son los miedos evolutivos y a qué edad se producen?

A los seis meses, el niño ya empieza con el miedo a los extraños. Empieza a extrañar a su adulto de referencia, que generalmente, es su mamá. 

A partir de los seis meses comienza a extrañar a los padres cuando no están. Por eso, es bueno que los niños salgan de la habitación de los padres por la noche en torno a los cinco meses, para que cuando se despierten, no extrañen tanto a sus figuras de referencia, a la mamá y al papá.

En torno a los 2 años, surge un cierto miedo de 'abandono'. Cuando al niño le dejas en la guardería con dos años, a veces se queda intranquilo. Lo más probable es que el niño se angustie un poco, se quede llorando, y a los cinco minutos ya se le ha pasado, se pone a jugar, ya está feliz con el resto de los niños. El problema lo tendríamos con un niño que vemos que ya ha pasado ese periodo de adaptación, ese periodo de miedo o de angustia de separación y no empieza a tener claro que su padre va a volver y se tira toda la mañana llorando. Ahí hay que valorar que no pueda haber otro problema.

A los 4 años, puede aparecer el miedo a la oscuridad. No hace falta que nos pongamos muy tajantes de 'Tienes que dormir con la luz completamente apagada y con la persiana bajada'. No pasa nada por dejarles una pequeña luz indirecta, de hecho además venden muchas lucecitas de las que se pueden poner en un enchufe, o una pequeña lamparita por la noche, que proyecte una luz que sea una luz indirecta que simplemente al niño le de un poquito de seguridad porque no está totalmente a oscuras.

En la pubertad, de 12 a 15 años, es probable que aparezcan episodios de miedo a la crítica, al fracaso, al rechazo por parte de sus iguales (compañeros de clase), a amenazas de otros niños, a los cambios de su propia imagen.

En la adolescencia continúan miedos propios de la pubertad (Miedos relacionados con el mundo interpersonal, el rendimiento personal, los logros académicos, deportivos y de reconocimiento por parte de los otros, y a la muerte)

¿Qué podemos hacer para desmontar los miedos de los niños?

Es importante desdramatizar. Pasa lo mismo con las pesadillas, es normal que los niños en torno a los dos años, los cuatro o incluso a los seis años, se despierten con pesadillas y tengan un poco de miedo por la noche. Eso es tan sencillo como llegar a su habitación y tranquilizarles un poco. Muchas veces nos puede ayudar darles un poco de agua, acariciarles un poco  y decirles que no se preocupen, y dejarlos durmiendo en su cama. Si le pasamos a nuestra cama, podemos generar un problema mayor.